El Gobierno argentino seguirá negociando con los productores agrarios en huelga que tienen al país al borde del desabastecimento, pese a que rompieron una tregua y volvieron a bloquear carreteras en todo el país, dijo el jefe de gabinete, Alberto Fernández.
La peor protesta en el país en años nació en respuesta a un alza en los impuestos a las exportaciones de granos que despertó la furia de los hombres de campo, que aseguran que se quedan sin rentabilidad, mientras que el Gobierno cree que aún sigue siendo un sector con altas ganancias.
El viernes, las cuatro mayores entidades agrícolas del país habían levantado la medida de fuerza, que comenzó el 13 de marzo y alteró los mercados globales de materias primas, pero tras el primer encuentro con el Gobierno no encontraron las respuestas que buscaban y volvieron a la huelga.
"Volver al paro era lo único que no tenían que hacer. Ya lo dijo claramente la Presidenta (Cristina Fernández): el paro es un obstáculo para el diálogo", dijo Fernández en declaraciones publicadas el domingo por el periódico Clarín.
Sin embargo, luego añadió: "Nadie puede imaginar que después de 16 días de conflicto nos vamos a poner de acuerdo apenas nos sentamos. Los estamos esperando este lunes a la tarde para seguir conversando".
Los productores volvieron a ocupar decenas de carreteras en todo el país y sólo dejan circular automóviles y buses, aunque en algunos bloqueos también dejan pasar camiones con lácteos para aliviar la situación de desabastecimiento.
La protesta también golpeó el funcionamiento del mayor mercado de abasto de Buenos Aires, dado que los camiones con frutas y verduras que lograron atravesar los bloqueos durante la breve tregua del viernes al sábado llegaron hasta el lugar pero con buena parte de su mercadería en mal estado.
(Reuters)
2008/03/30
Paro del campo: a esperar el lunes
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