Un fallo condena a la provincia de Buenos Aires a sanear la contaminación provocada por una empresa. Dudas para un millón de vecinos.
El 10 de marzo, el Tribunal de Trabajo Nº 1 de San Isidro –integrado por los jueces Juan Carlos Reyes, Nieto Freire y Julián Rampo Lescano Cameriere– dictó un fallo inédito en el que condenó a la provincia de Buenos Aires a realizar un procedimiento de resanación del daño ambiental causado por la empresa Diacrom –de cromado duro– en el suelo y la napa de su planta industrial, de Carapachay, que afectaría la calidad del agua que toman alrededor de un millón de vecinos de la zona Norte.
La sentencia calificó de “deficitario” el estado de conservación del acueducto que abastece de agua potable a la estación elevadora de Villa Adelina y ordenó la realización de obras e inspecciones a las empresas que realizan el control del agua potable “a los efectos de prevenir toda posibilidad de que se agrave la contaminación del agua distribuida por AySA a los habitantes de Vicente López, San Martín, San Isidro, San Fernando y Tigre”, apunta el dictamen judicial. El gobierno bonaerense apeló el fallo que ahora se encuentra en la Cámara Contencioso Administrativa de San Martín.
La sentencia indica que las reparaciones y controles tienen que comenzar a ejecutarse aunque, por ahora, nadie puso manos a la obra porque el fallo debe ser confirmado.
“La empresa AySA tendría que entregar dos sachets de un litro de agua, por día a un millón de vecinos de la zona Norte mientras no se anulen las infiltraciones en la napa”, asegura Pablo Schickendantz, el ingeniero electromecánico que se convirtió en una pieza clave de la causa por la contaminación del agua. “Diacrom ha saturado de cromo la napa que, a la vez, penetra en las fisuras que se han producido en el río subterráneo. El agua que ingresa de la napa es el 7% del total del agua entregada a la gente y esas infiltraciones las facturan como si el agua la hubieran potablilizado. Mi opinión es que debería hacerse otro río subterráneo ya que el existente puede colapsar –propone–. Ya se han perdido demasiados años causando a la gente un daño tal vez irreparable.”
Para AySA no hay problema. “No hay problema para que la gente tome agua en Vicente López, San Isidro ni en ningún lado donde hay agua de red. La que pasa por los caños de AySA tiene los niveles de calidad que indican el marco regulatorio y las guías de agua potable”, asegura Adriana Lauro, vocera de AySA.
En relación a la causa judicial, dice: “No somos acusados ni parte de la causa. Sí hemos informado que verificamos que subió el nivel de cromo, pero nunca superó los 50 miligramos por litro, que es lo aceptable".
(Diarío Crítica de la Argentina)
2008/04/07
Agua: Dudas en el Gran Buenos Aires
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario