San Martín de fiesta como hace 40 años
Las calles de San Martín, la popular barriada que alberga a Chacarita Juniors, se inundaron de genuina alegría, esa que sus habituales transeúntes volcaron tras un nuevo ascenso del equipo de sus desvelos a primera división.
Como en 1969, cuando logró su único título en primera A, o como en 1999, cuando regresó a la máxima categoría del fútbol argentino después de 13 años de ostracismo en el ascenso, o como en aquel lejano 1919 en que se afilió a la entonces llamada Asociación Argentina de Football, en este año también terminado en nueve el "funebrero" se dedicó a festejar.
La calle Gutiérrez que conduce al estadio, hoy desmantelado y en lento proceso de reconstrucción (apenas tiene levantada la tribuna local), se fue poblando de hinchas apenas finalizado el partido ante Platense, que se jugó a puertas cerradas y en Gimnasia y Esgrima La Plata.
Con la victoria por 1 a 0 consumada por Mariano Echeverría sobre la hora, los hinchas que viajaron hasta la capital bonaerense y se dedicaron a esperar el epílogo del encuentro en el Paseo del Bosque platense, también desataron el festejo en pleno reducto "tripero".
Mientras tanto, un invisible hilo conductor transmitía esa felicidad a los miles que se amontonaron frente al bar "El Club", tradicional parada de los "chacaritenses de ley", a apenas una cuadra y media de la cancha.
Banderas, bocinas, camisetas, redoblantes, cornetas y todo el merchandising "funebrero" brotó espontáneamente de la calzada, mientras los hinchas le "dedicaban" el ascenso a sus pares de Tigre y Deportivo Morón. Muy pocos se acordaron esta vez de Atlanta, el clásico rival de siempre.
De hecho, con los de Victoria se verán las caras en primera este mismo año, cuando en el segundo semestre de 2009 comience a disputarse el torneo Apertura.
El plantel y cuerpo técnico se trasladaron desde La Plata directamente hasta el estadio, la casa que tampoco podrán ocupar en primera como no pudieron hacerlo durante toda esta temporada del ascenso en la B Nacional.
Y allí fue la gran recepción, el tributo a un campeón de la humildad, que volvió al barrio, a las raíces, para sentir el cariño auténtico de una barriada incondicional.
Chacarita Juniors es otra vez de primera, como Atlético Tucumán. Parecidos y diferentes, como en la vida. Pero con los mismos merecimientos. Y con el corazón en un puño para luchar ante la adversidad.
(Télam)

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